25/10/2008

¿Para pensar?


Una vez escuche a un imbécil decir que el señor don Manuel Navarrete era militantante de la UDI y que habia maquinado un plan en alianza para boicotear al gobierno..(con el Transantiago) Quede muy sorprendido, pero sin embargo soy una esas personas que no se tragan toda la basura que pasa por delante. Y solo puedo decir que este proyecto se hizo como todas las cosas que hace la concertación "a lo chacriento", o por decirlo de otra manera, se pusieron a cargo los mas ineptos para ejecutar el mas importantante proyecto desde que esta la concertación.

ZAR DE LAS MICROS

Manuel Navarrete, profesor de física y ex miembro del Movimiento Universitario de Izquierda -ligado al MIR en los años 70-, según Qué Pasa, lideró la Asociación Gremial Metropolitana de Transporte de Pasajeros. La justicia lo con-denó, en diciembre de 2003, junto a Orlando Palza, Marcel Antoine, Demetrio Marinakis y Armando Huerta, a una pena remitida de tres años y un día por la ley de seguridad interior del Estado.

En 1992, Navarrete fue investigado por un fraude tributario. En 2005 evadió una orden de arresto luego de ser acusado de robo con intimidación y estafa por una deuda de 600 millones con el martillero público Domingo Lama, en la que están implicados también los empresarios mi-crobuseros Demetrio Marinakis, Luis Faúndez, Armando Huerta, Jorge Gómez y Michimalongo Corvalán.

Entre los cercanos de Navarrete se encuentran los empresarios Miguel Herane, Demetrio Marinakis, Juan Pinto Zamorano y el senador Camilo Escalona, presidente de PS, a quien, según El Mercurio, ha apoyado con recursos en campañas electorales.
Pocos saben que en enero de 2003, mientras el ex biministro de Obras Públicas y Transportes Carlos Cruz se en-contraba preso en Capuchinos -y era visitado por altos personeros de gobierno-, también fue visitado por Marinakis y Navarrete.
Darío Contador, ex jefe de gabinete de Germán Correa, es muy cercano a Navarrete. Ambos intentaron vender buses amarillos a Cuba. El “zar de las micros” hoy controla el 38 por ciento de la flota del Transantiago -troncales 3 y 5 y alimentadores G y B-: más de 1.300 buses.
Navarrete renunció a la gerencia de las empresas Buses Gran Santiago y Metropolitana. Descartó haber “boicoteado” el Transantiago,
lo que atribuyó al gobierno. Días antes, el subsecretario Danilo Núñez dijo que Navarrete era “un lobo con piel de oveja” y que “el gobierno no podía andar tras él con una escopeta para que cumpliera los contratos”. Varios parlamentarios pidieron transparentar los contratos suscritos con los operadores. Dicen que no será posible encontrar soluciones si no se sabe cómo se negociaron esos contratos. Incluso las autoridades reconocieron (…) (“Punto Final”, edición impresa Nº 636, 5 de abril, 2007)


23/10/2008

Maldito sudaca!!


20/10/2008

¿Ha muerto el Capitalismo?...¡VIVA EL CAPITALISMO!


¿Ha muerto el Capitalismo?...¡VIVA EL CAPITALISMO!

Marx indicó que la economía capitalista se desenvuelve necesariamente en oscilaciones cíclicas que se alternan entre prosperidad, crisis, recesión y reactivación, por lo que lo único que se puede acotar a la presente crisis financiera es que esta crisis, al igual que las del pasado, no son ni nuevas ni representan ningún colapso final del sistema capitalista.

Resulta insólito, entonces, leer los anuncios serios respecto del “colapso estructural del capitalismo globalizado” o anuncios tétricos de la “lúgubre trompeta del cada vez más cercano caos terminal del neoliberalismo” o anuncios risibles como “los ha pillado con los pantalones a medio subir”. Así, con tales afirmaciones se demuestra un profundo desconocimiento del capitalismo y de la vida misma, y explican la debilidad ideológica de la fosilizada ideología socialista del siglo XXI.


El capital es una enorme fuerza que eleva la productividad del trabajo, crea la riqueza de las naciones, mejora el bienestar y la calidad de vida. Es, sin duda alguna, la savia del sistema capitalista, la base del progreso.


La intervención del Estado en esta crisis solo podría ser válida para salvar las inminentes ejecuciones hipotecarias y la pérdida de las viviendas familiares. Pero, aquellas corporaciones y bancos que tomaron riesgos imprudentes en los mercados inmobiliarios, inflando el mercado inmobiliario deben asumir sus pérdidas. Es decir, el Estado subsidiario solo debe atender los intereses de las personas hasta lo que corresponde y no de las corporaciones.


En concreto, la corporación capitalista que obtuvo ganancias en base a la especulación debe perecer para dar paso a corporaciones sanas que relanzarán el círculo virtuoso del capitalismo. En este sentido, esta crisis se trata con más capitalismo y no con menos, y no se deben escuchar los cantos de sirena de aquellos que jamás han generado un gramo de riqueza pero que han usufructuado de ella para sus perversos intereses.


Finalmente, ¿ha muerto el capitalismo?...¡ VIVA EL CAPITALISMO !

04/10/2008

Sobre el asombro ante Dios

Ensayo n°9 "Sobre el asombro ante Dios"
Raúl Rojas M.

(No quisiera caer en desvalorar ningún punto de vista, aquí solo expongo inofensivamente el mío. Gracias).

Normalmente, la mayoría de las personas creyentes, aseguran que Dios existe y que sienten constantemente su presencia. Pero, en momentos difíciles, algunos llegan a expresar que Dios está en su contra, sin sentir el más mínimo sentimiento de alegría y satisfacción de que, por lo menos, eso implica que, en definitiva, y para ellos, existe un Dios.

Hay otras personas que son indiferentes a la existencia o no existencia de un Dios, hasta que llega el momento en que creen que Dios, lo que siempre haya sido, puede ayudarlos. Tampoco ellos sienten ese sentimiento de alegría al saber que todo esto implica, de nuevo, al menos, para ellos, su existencia.

¿Por qué no parece ser lo fundamental el sólo hecho de que exista un Dios?

Las personas buscan el fundamento de Dios en base a su conveniencia, esa es la razón. 
"Si Dios es capaz de ayudarme", "si puede perdonar mis pecados", "apoyarme en situaciones difíciles", esto parece ser lo fundamental para la mayoría de los seres humanos: el hecho de que si Dios puede interactuar conmigo, comprobar esto último significa un sentimiento de alegría para los creyentes de hoy día.

Digo, conciente de mis palabras, que si verdaderamente existe un Dios, no me interesa si Él es capaz o no de ayudarme.

Sobre la Música

Ensayo n° 11 "Sobre la Música"
Raúl Rojas M

Es inevitable conmovernos cada vez que oímos una determinada canción. Ya sea por su letra o por su música en particular. El caso que me atañe más profundamente es ese cambio en nuestra sensibilidad cuando nuestro cerebro procesa la música tal cual, como melodías y armonías bajo un ritmo patrón. 

Es curioso pensar que nosotros estemos tan dispuestos a entender la música, siendo que la música es un invento humano. Podrían reprocharme que me equivoco, que la naturaleza en sí misma es música desde antes que apareciera el hombre, pero las olas del mar, si bien tienen un sonido particularmente relajante, en realidad producen muchas frecuencias que no están en concordancia, por lo que no podemos asimilarla a una nota específica ni mucho menos a una melodía, o el viento que sopla fuerte también produce un sonido, pero tampoco a él podemos asociarle una melodía, o el canto de un pájaro, si bien es algo maravilloso y tiene melodía, no sigue un patrón musical (aunque por cosa de suerte, sí podamos hallarle ese patrón en un momento dado). Es por esto que hago una fundamental distinción entre la música de la naturaleza (que en mis propios términos es "música caótica" sin menospreciar nada) y la que ha creado el hombre. Tal distinción está basada en aquel cambio en nuestra sensibilidad, que para ser sincero, sólo lo produce la música humana, sin caer en el prejuicio de la desvaloración. 

A todos nos habrá pasado que cuando oímos un tema musical (sea cantado o no), sentimos (en ciertas partes de la canción) que algo recorre nuestra mente y cuerpo, como un escalofríos. Puede suceder tras oír y entender la letra de esa canción, al contener una idea nueva o interesante, de modo que en ese instante quedamos maravillados. Eso es muy posible y es una sensación única. Lo interesante y menos común, es que eso mismo ocurra pero únicamente con la melodía, como si la música, pese a ser un invento, tratara de comunicarnos un mensaje. He aquí el término "sentido musical" con el cual me refiero a la transmisión musical de una idea más allá de las palabras. Esto bien poco tiene que ver con los gustos musicales (ya que estos son reestringidos en la mayoría de los casos), pero si con el modo en que interpretamos una determinada melodía, entrecruzada con la armonía y el ritmo (o una determinada canción). 

Todo tema musical tiene estos tres factores. La melodía es el mensaje mismo (la idea que trasmite), la armonía es el argumento de ese mensaje (le da el soporte o bien acompañamiento), y el ritmo es el contexto (el tema no es el mismo si tiene distintos ritmos, pese a ser la misma melodía). Todo esto nos garantiza que la música es, en efecto, un lenguaje que entendemos directamente mediante las emociones, sin pasar por interpretar "palabras" como en el corriente.

Evidentemente, no sentimos alegría tras una melodía porque sí. Presiento que un tema que nos parece alegre, en realidad no lo es objetivamente. Nos parece alegre porque quisá esa combinación de sonidos sea la llave que libere alguna hormona que estimule aquella área del cerebro culpable del sentimiento de alegría. Análogamente con las demás emociones parece suceder lo mismo, de manera similar, pero no igual, en cada persona.

La música, que en términos generales, se produce al vibrar pediódicamente alguna cosa (cuerda, el aire dentro de un espacio, en los instrumentos musicales), estimula al perfecto sistema auditivo de que disponemos tras trasmitir y viajar esa vibración por cada partícula que hay en el espacio cercano al instrumento. La música y la percepción de ella, son procesos físicos y bioquímicos, respectivamente.
 
¿Esto nos dice que la música pierde la magia? Yo creo que no. La música es una de las pocas maravillas en este mundo que nos brinda felicidad gratis. Sí, felicidad, la música nos causa una felicidad natural a costa de nada, y esa es precisamente la magia de la música que la lleva a otros planos superiores.

Ignorando un poco aquellos procesos bioquímicos responsables de nuestras emociones tras oir la música (no ignorándolos en realidad, sino saltándonos ellos, porque francamente los ignoro en detalle), es interesante recalcar en el poder de la música sobre la mente. Eso que transmite la música le permite a la mente (digamos de ahora: "nosotros") ver la realidad distintamente. El modo de pensar nos cambia cuando oímos alguna música, como si nos afectara directamente, como si afectara nuestra propia personalidad sin estar conciente de ello. 

Un filósifo decía: "sin música no puede haber conocimiento perfecto". Debido a que la música afecta nuestro modo de percibir la realidad (o sentirla, más exactamente) entonces si carecemos de ella, no podremos conocer integramente aquello que creémos conocer. Parece ser, empero, una tarea extremadamente difícil buscar la manera de alcanzar el conocimiento perfecto mediante la música. 

¿Qué canción escogeré para entender el teorema de Pitágoras? ¿Qué tema hará que comprenda más profundamente el camino de regreso a casa?
 
No podría imaginar que el conocimiento de una persona que -hipotéticamente- nunca haya conocido la música, ni la haya intuído, fuese similar al de alguien que ya la conozca, recalco en que el modo en que perciben la realidad difiere mucho el uno del otro. Diferirá también (en menor medida eso sí), el modo en que la perciben si el primero le pusiera siempre más énfasis a la música tal cual y el segundo siempre a la letra inconciente de los sonidos (porque sucede).

Es, como decía, realmente inevitable conmovernos ante la música. Es una pena que los demás animales convivientes nuestros no sientan alegría tras oír alguna sinfonía majestuosa, y ello no se debe precisamente a que no tengan la capacidad de hacerlo: ello es otro tema y es menester incluirla en otra teoría que iré desarrollando cuanto más piense en ello.